Por Pamela Ortiz, Gerente de Ciberseguridad Cybertrust Latam.
En un mundo donde las amenazas cibernéticas crecen exponencialmente, las figura del Data Protection Officer (DPO) y del Chief Information Security Officer (CISO), se han convertido en elementos indispensables para la seguridad y el cumplimiento normativo de las organizaciones. A pesar de ello, aún existen muchas empresas que no cuentan con estos perfiles estratégicos, lo que las expone a cientos de riesgos tanto económicos como operacionales.
Impacto económico y operacional de la ausencia del DPO y CISO
Estudios recientes demuestran que las empresas sin una adecuada estrategia cibernética y de protección de datos pueden enfrentar millonarias pérdidas debido a entradas no autorizadas. Un informe de IBM en 2024 sobre el costo de filtración de datos, evidencia que el impacto promedio de incidentes cibernéticos cuesta alrededor de 4,45 millones de dólares a nivel global, cifra que puede aumentar si se consideran factores como la reputación y confianza de los clientes.
Además, las organizaciones que no cuenten con estas figuras suelen enfrentar más dificultades a la hora de tratar con incidentes de ciberseguridad, lo que puede aumentar los tiempos de respuesta. Esto se traduce en interrupciones operativas que pueden afectar los niveles de productividad del negocio.
Riesgos legales y cumplimiento normativo
Con la nueva ley de protección de datos, es obligatorio para las empresas contar con perfiles especializados que garanticen la seguridad de la información y el cumplimiento de las normas. La Agencia Nacional de Ciberseguridad e Información (ANCI) ha establecido un régimen de sanciones para las organizaciones que no cumplan con las disposiciones vigentes, con multas que van desde 5.000 a 20.000 UTM, y en casos de reincidencia, desde el 2% a 4% de los ingresos anuales por ventas y servicios, según la gravedad de la infracción.
Este escenario provoca que la falta de un DPO y un CISO no solo incremente el riesgo de sufrir ciberataques, sino que también ponga en peligro la estabilidad financiera y operativa de las empresas, además de la protección de datos de clientes y colaboradores.
¿CISO como DPO?
Muchas veces se confunden los roles de un CISO y un DPO o se asume que el CISO debe tomar las responsabilidades del DPO pero, aunque comparten objetivos relacionados con la seguridad de la información, sus enfoques son distintos. El CISO se encarga de proteger los activos de la organización frente a amenazas cibernéticas, garantizando la confidencialidad, integridad y disponibilidad de la información y ese es su principal foco. En cambio, el DPO vela por la protección de los datos personales de los titulares, asegurando el cumplimiento normativo y el respeto de los derechos de privacidad.
Ambos roles son clave en un entorno donde la ciberseguridad y la protección de datos van de la mano, y se recomienda que sean asumidos por personas distintas en una organización para evitar conflictos de interés.
El acompañamiento o asesoramiento es clave
Pamela Ortiz, Gerente de Ciberseguridad y Resiliencia de Cybertrust Latam, destaca que sinergia entre un DPO y un CISO no solo fortalece la seguridad organizacional, sino que también impulsa la productividad, la innovación y la confianza en la organización. “En una economía digital, la colaboración entre estos roles permite reducir costos operativos, optimizar la gestión de riesgos y garantizar el cumplimiento normativo. Además, una estrategia sólida de ciberseguridad y protección de datos mejora la reputación de la organización, generando mayor credibilidad y diferenciación en el mercado.”
En Cybertrust Latam, el servicio de “CISO as a Service” existe desde hace años, mientras que la figura del DPO ha sido recientemente introducida al mercado. “En el último mes, hemos visto una gran demanda de este servicio, especialmente en el middle market y empresas PYMES” en donde un servicio como “DPO as a Service” es una estrategia flexible para este tipo de empresas, añade Pamela.


